Imaginen la cara de sorpresa que haría un vecino de Santa Fe si le contáramos que por disposición municipal un día de semana cualquiera a las 8 de la mañana las líneas de colectivos deberían pasar cada 7 minutos. Así se desprende de la ordenanza 11580 que regula el transporte público en la ciudad, la que por supuesto, no se cumple. Esto evidencia la enorme disociación entre un servicio eficiente programado con demasiadas esperanzas y la realidad palpable de todos los días. 

Es dicha disociación la que hace a la gente inclinarse por otros medios de transporte a la hora de moverse. Hecho que debiera revertirse, sumando pasajeros al servicio público, por varios motivos. En primer lugar, porque (como explicamos en la nota anterior) con la cantidad de usuarios al día de hoy las empresas prestatarias carecen de rentabilidad para realizar inversiones y será solo a través de estas que se produzca la mejora del servicio. Entre un gasoil a $98 (las unidades realizan solo 3,7 km por litro) sumado a los cientos de miles de pesos que cuesta cualquier repuesto, incluidos los neumáticos; se producen costos gigantescos en relación a la tasa de ganancia. 

Y no se trata aquí de mantener una posición pro empresarial, muy lejos de eso, se busca describir la realidad para ejercer un debate serio entendiendo que el problema es financiero y no ideológico; y que debe resolverse, no por el bolsillo de los empresarios, sino por la suerte de los pasajeros. 

Por otra parte, el uso del colectivo mejoraría la movilidad quitando cientos de autos atestados por calles céntricas y avenidas colapsadas, evitaría accidentes por el uso de la motocicleta y reduciría la contaminación por CO2 (en cientos de ciudades el transporte público es eléctrico). Desde diferentes ámbitos, principalmente de casas de estudio como la Universidad Tecnológica Nacional, se elaboraron proyectos para mejorar el servicio y así atraer mayor cantidad de usuarios, los repasamos: 

Estaciones multimodales. 

Las estaciones multimodales son aquellos lugares que conectan dos o más medios de transporte posibilitando un modo mixto de desplazamiento que busca combinar las fortalezas de cada uno para hacer más eficiente la movilidad urbana. Un ejemplo a llevarse a cabo en Santa Fe podría ser frente a la Estación Belgrano. Allí, por la reciente reactivación ferrocarrilera, llegarán pasajeros en tren de Laguna Paiva. Estos pueden combinar su viaje con las múltiples líneas de colectivos que transitan en dicha zona del Boulevard, a lo que se puede sumar también una parada de bicicletas y de taxis o remises. A la vez construirse un edificio con otro tipo de servicios: un mercado, una oficina de Anses, un pequeño centro de salud, etc. Son formas de integrar el transporte y hacerlo más atractivo para disminuir la dependencia al automóvil. 

Carriles exclusivos.

Según afirman los especialistas los 6 km de metrobús que se inauguraron en 2017 sobre la Avenida Blas Parera mejoraron la velocidad del transporte público. Sin embargo el colectivo, luego, al hacer su recorrido por el macrocentro de la ciudad vuelve a niveles bajos. Esto principalmente se produce en la zona sur, cuyo trazado fue pensado para los siglos XVI y XVII para carretas (sí, no es joda), de allí la angostura de las calles y el tránsito lento de los enormes colectivos. Es por eso que se debe construir una red de carriles exclusivos integrados por toda la ciudad, infraestructura que existe en numerosas urbes de latinoamérica, para incrementar la velocidad y la eficiencia del transporte público.

Mayor integración a través de móviles más pequeños. 

Integrar los barrios periféricos con las grandes avenidas resulta imperioso para mejorar el servicio. Un ejemplo de estación multimodal que efectúe dicha tarea, podría estar sobre Av. Blas Parera frente al nuevo hospital Iturraspe para conectarse desde allí con los barrios del oeste de la ciudad. El pasajero al venir desde el centro por la avenida, podría subirse a un colectivo más pequeño con tarifa integrada para llegar a su destino. Esto produce beneficios: menores costos para la empresa al tratarse de unidades pequeñas que requieren menos combustible, mayor integración de los barrios con las grandes avenidas, supresión de recorridos extensos y lentos de un solo colectivo (en ocasiones demasiado amplios para entrar por calles barriales). 

Microcentro libre de autos.

Como ocurre en la ciudad de Buenos Aires el ejecutivo local podría restringir el uso de automóviles en el microcentro de Santa Fe en el horario pico para priorizar la entrada de transporte público. Esto no solo evitaría calles colapsadas, imposibles de estacionar e intransitables como las que se ven en la actualidad sino que también promovería el uso del colectivo y la bicicleta como medios de transportes limpios y económicos. 

Solo resta voluntad política y verdadero compromiso entre el Estado y las empresas. De esta forma los vecinos de Santa Fe tendrán el transporte público económico, seguro y eficiente que se merecen.

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